"Say where is my shame,
When I call your name?
So, please don’t set me free
I’m as heavy as can be
I will do you harm
I will break my arm
I am a victim of your charms"
Nunca un juego de survival horror estuvo tan destinado al fracaso como Rule of Rose. Mala jugabilidad, historia enredada, no se podía DISPARAR!!!. Pero lo que la historia sugería era lo suficientemente poderosa como para justificar el suplicio tecnico. Lo que respiraba tras Rule of Rose era perverso, perturbador y, a pesar de lo bizarro, cristalino y real. Recordé el colegio y a todas esas compañeras sádicas y terribles que tuvimos o fuimos, a esa ilusión de aceptación que buscamos las niñas a través de la crueldad hacia otras. Me recordó, ante todo, lo fácil que las minas nos sincronizamos, incluso a nivel biológico, actuando como un solo individuo, mezclando nuestros ciclos menstruales y recuperando nuestra identidad justo después de que todo ha acabado.
When I call your name?
So, please don’t set me free
I’m as heavy as can be
I will do you harm
I will break my arm
I am a victim of your charms"
Nunca un juego de survival horror estuvo tan destinado al fracaso como Rule of Rose. Mala jugabilidad, historia enredada, no se podía DISPARAR!!!. Pero lo que la historia sugería era lo suficientemente poderosa como para justificar el suplicio tecnico. Lo que respiraba tras Rule of Rose era perverso, perturbador y, a pesar de lo bizarro, cristalino y real. Recordé el colegio y a todas esas compañeras sádicas y terribles que tuvimos o fuimos, a esa ilusión de aceptación que buscamos las niñas a través de la crueldad hacia otras. Me recordó, ante todo, lo fácil que las minas nos sincronizamos, incluso a nivel biológico, actuando como un solo individuo, mezclando nuestros ciclos menstruales y recuperando nuestra identidad justo después de que todo ha acabado.
